Hoy realizamos un nuevo viaje en el tiempo para descubrir más detalles de cómo eran las mesas y las costumbres en la antigüedad romana. Un recorrido que se inicia cuando a partir del año 300 a. C., las costumbres del pueblo griego comenzaron a influir en la cultura de las clases altas romanas cuando la creciente riqueza dio lugar al surgimiento de las más grandes, opulentas y sofisticadas comidas.
A la hora de sentarse a la mesa para disfrutar de suculentos banquetes, las clases altas de la Antigua Roma, se vestían de forma sencilla pero siempre conservando el estilo y la elegancia, algo esencial. Las mesas se vestían de modo simple, con grandes manteles blancos donde el centro de atención estaba puesto en la ornamentación , la vajilla y por supuesto,en la abundancia del banquete.
Los relatos históricos cuentan que los nuevos ricos de aquel tiempo, como es el caso que se narra de un tal Trimalción, se dedicaban en sus extravagantes banquetes a elogiar sus vajillas y el alto valor de la plata de la que estaban hechas, además de hacerse inscribir su nombre en las piezas que la conformaban. A este conjunto de recipientes y utensilios que empleaban y alardeaban los romanos en sus mesas a la hora de comer, se llamaba Vasa Escaria y era parte del ajuar familiar, siendo una de las posesiones más preciadas de la familia.
La vajilla de plata, argentum, era una posesión que se heredaba y además de su gran valor sentimental servía como una inversión familiar por su alto precio, por lo que su pérdida o robo era una gran desgracia para el dueño. Los registros históricos han dejado constancia de algunas de las más exquisitas piezas y el vínculo que con ellas tenían sus dueños : “En una gran fuente, destinada a los entremeses, se podía apreciar el magnífico dibujo de un asno esculpido en bronce de Corinto, con una albarda que tenía de un lado, olivas negras y de otro, verdes. En el lomo delicado del animal se posaban con firmeza dos pequeños platos de plata labrada que tenían grabados, uno, el nombre de Trimalción, y el otro, el peso total del metal” ( de las Crónicas de Petronio, Satyricon, 31)
Las cenas , la opulencia de los rituales y costumbres
La cena en la antigua Roma se consumía en una habitación especial llamada el triclínium. Allí, las personas tal como se ha visto en muchas películas , se recostaban de lado en un sillón especialmente diseñado para tal fin, el lectus triclinaris. Alrededor de cada mesa, tres de estos sillones especiales o lecti eran acomodados en forma de semicírculo para que los esclavos pudieran servir a los nobles fácilmente. Cada sillón podía contener un máximo de tres personas reclinadas . Durante los tiempos de la monarquía y la república temprana, sólo era permitido que dos hombres ocuparan un mismo sillón.
Era costumbre que más mesas para las bebidas fueran dispuestas a los lados de los sillones. Todas las cabezas debían estar orientadas hacia el centro de la mesa, el cuerpo en posición horizontal con los codos izquierdos sobre un cojín y los pies fuera del sillón. De este modo, no más de nueve personas podían cenar juntas alrededor de una misma mesa y cualquier invitado adicional, tenía que sentarse en una silla. Los esclavos normalmente, se quedaban de pie próximos a la escena .
Durante la república tardía y los tiempos del Imperio, la aristocracia permitía que las mujeres pudieran reclinarse también durante las comidas sobre los lecti o sillones . Pero, la tradición marcaba que las mujeres debían cenar sentadas (con la espalda derecha, tal como se come hoy en día) en sillas en frente de sus esposos. Por otro lado, manos y pies se lavaban antes de la cena. La comida, era costumbre que se tomara con las puntas de los dedos y dos tipos de cucharas. La cuchara más grande era la lígula y la pequeña, la cochlear que era utilizada al momento de comer caracoles y moluscos, siendo tan popular y útil como nuestro tenedor moderno. Los invitados podían traer su propia servilleta para llevarse la comida que desearan, mientras que los restos de los caracoles, desperdicios y huesos eran arrojados al piso para que los esclavos los barrieran prontamente.
Los entretenimientos a la hora de la cena
Durante una cena para invitados en las casas de los ricos, los convites solían ser acompañados por músicos, poetas, acróbatas y bailarines que interpretaban la pieza de baile u obra respectiva, mientras otros invitados se dedicaban a conversar, una de las instancias centrales en estas reuniones sociales. Las danzas no eran lo usual pues eran consideradas no del todo apropiadas para disfrutar la cena, aunque durante el comissatio (la sobremesa) no se seguía este patrón y los bailes alegraban este momento más relajado.
Las veladas finalmente, se cerraban tras el plato fuerte, cuando durante una pausa especial, se realizaba una ofrenda a los Lares o espíritus de la casa. Esta ofrenda consistía en un poco de carne, pastel y vino y era depositada a los pies de una estatua representativa de estas deidades romanas y luego cada uno partía a su casa.