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06-03-2026 Vol 19

Los bodegones argentinos “cuentan” a su modo mucho de la identidad nacional  

Un nuevo ciclo  de TV propone explorar las preferencias gastronómicas de los argentinos a través de sus bodegones más icónicos. Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba son el epicentro de una aventura del sabor que el canal El Gourmet  retrata y documenta de un modo entretenido, muy visual y sobre todo, apetecible. Guillermo Garat  presenta hoy este itinerario gastronómico y cultural que no te podés perder. 

¿Puede la gastronomía argentina ser retratada de alguna forma específica ? Y , si esto es  posible, ¿Pueden los bodegones más icónicos del país ser reflejo de las elecciones que más gustan a los argentinos?   Con estas preguntas como línea directriz, el equipo de producción del canal El Gourmet, salió a recorrer el país en búsqueda de sus bodegones más tradicionales y , a partir de allí, las respuestas.

El ciclo La cocina de los clubes, se lanza como una oportunidad  de conocer a fondo un fenómeno cultural que resiste el paso del tiempo: el de los restaurantes de los clubes sociales y deportivos. El nuevo programa a través de sus capítulos, con episodios que se estrenan los martes y jueves, busca  lo genuino. Esto es meterse en el corazón de una dinámica que trae a escena a un bodegón con un recorrido histórico particular, la historia de vida -y de lucha- de sus personajes  y como gancho, el éxito y la permanencia en el tiempo . 

Porque muchos de ellos, al ojo de la cámara, dejan -por así decirlo- ventanas abiertas  al momento del arribo de platos deliciosos que se remontan al viejo continente, a historias de bisabuelos que emigraron de Europa y que trajeron en sus alforjas,  recetas que moldearían el paladar de generaciones. Por ello, estos lugares pueden ser considerados refugios de la cultura, de la identidad y de la gastronomía de Argentina. 

Narrando las pasiones culinarias de los argentinos

Franco Colamarino, periodista, experto en producción audiovisual y productor integral de ciclo de El Gourmet lo explica a su modo :“En nuestro país la confluencia de dos grandes pasiones lo cambió todo. Esto ocurrió en el momento que se encontraron  los clubes deportivos, en particular los de fútbol y la cocina tradicional.  Y así, nacieron nuestros hoy amados y valorados bodegones de club de barrio”.

Estos espacios de modo espontáneo pusieron a girar el concepto -tan trillado como cierto- de “las tres B”.  Que fuera un lugar “bueno, bonito y barato”. Algo que pegó fuerte y con el paso del tiempo, convirtieron a estos lugares en verdaderos símbolos de la identidad nacional, en un fenómeno popular. 

Franco, que es  oriundo de la provincia de Córdoba, está al frente  del  equipo técnico responsable de la producción del ciclo y posee una amplia experiencia en la  creación de contenido audiovisual. Además, tiene un pulso preciso para la narración , una sintonía fina para ir a lo importante de las cosas. Por ello, las entrevistas logran reflejar el costado más emocional de las comidas, donde aparece el sentimiento como hilo conductor que une a los protagonistas con las comidas.

Los que nos cuentan los bodegones

Guillermo Garat : –¿Qué reflejan de nosotros los bodegones?

Franco Colamarino: –Los bodegones, en su lenguaje tan propio y particular,  nos dicen muchísimo de nosotros. Por ejemplo, con sorpresa comprobamos que el simple  bodegón de club cuenta de un modo mucho más profundo la vida de la gente. Por ejemplo, en la provincia de Santa Fe, en  un bodegón de club, a la hora de la comida, la  entradas se acostumbra que sea libre. Esto tiene su anclaje en el modo de ser de los santafesinos y del grueso de los inmigrantes (ingleses)  que se afincaron en la zona. Hay una costumbre que no tiene nombre pero que bautizamos como “diente libre”. Una instancia en la que la gente puede sentarse y  comer todo lo que quiera si se trata de  las entradas. O por ejemplo, en el bodegón del club de Colonia Caroya, Córdoba,  en el menú debe figurar sí o sí, platos como  la rognosa y el frico, bien italianos, porque así  lo piden los parroquianos.

GG: –¿Y en los bodegones de  Buenos Aires?

FC: –Cuando grabamos las tomas  en el bodegón El Tábano, por ejemplo vimos que la milanesa ahí tenía otro nivel. Llega a la mesa con una cantidad sobreabundante  de queso, algo que aman los porteños. En Córdoba no es así. Nos encanta la milanesa pero no la comemos con  tanta cantidad de queso, pero  el porteño, le rinde culto a la abundancia de queso donde las pizzas tradicionales  lo reflejan bien.  Por eso,  la milanesa no se queda atrás. Por ello, insistimos en que cada  región en particular nos permitió conocer sus  costumbres, todas, por supuesto  que traen  una larga tradición.

GG: –¿Y qué sucede con la dinámica en los bodegones de Santa Fe?

FC: – En estos bodegones fue un flash que la  entrada fuera al   “diente libre”. También otro dato es que se comen muchos productos de origen local y regional. Salen muchísimo los escabeches, incluso de carne de nutria, por la cercanía con la laguna de Miramar. Y otro detalle, es que se come muy abundante y por largo tiempo. La gente se sienta y pasan más de tres horas dados a la tarea de comer. Salir a comer afuera es un ritual, algo que se valora diferente.  

Guillermo Garat

<strong>Guillermo Garat</strong> es un destacado especialista y emprendedor en el sector gastronómico. Desde 2001, ha fundado varias empresas alimenticias, enfocándose en la calidad y la innovación. Su experiencia abarca la creación de consultoras y encuestadoras, siempre con un enfoque en la industria alimentaria. Estudió Economía en la Universidad Católica Argentina (UCA), lo que le ha permitido aplicar un enfoque analítico y estratégico a sus emprendimientos gastronómicos. Además, es un apasionado del arte latinoamericano.