A solo dos horas de distancia en auto desde la ciudad de Valencia, el encantador poblado de Morella se encuentra en lo alto de una colina. Sus pequeñas casas se adivinan al interior de una de las fortalezas con siete puertas de acceso mejor conservadas del todo Mediterráneo. Puertas que se abren para recibir a los visitantes e invitarlos a probar un manjar propio del lugar: las croquellanas.
En Morella, un pequeño pueblo medieval español, los sabores de la gastronomía tradicional, con sus bocados típicos que se elaboran tal cual como se hacía siglos atrás, enamoran e invitan a volver al visitante. En este municipio , situado pocos kilómetros al norte de la provincia de Castellón, la gente se convoca para probar un manjar que en este punto del planeta, elaboran como nadie: las famosas croquetas morellanas o croquellanas.
Las croquetas que se pueden degustar en los restaurantes y bares de Morella son únicas en su tipo. Por ejemplo, no poseen el formato redondeado convencional de las típicas croquetas, tanto del resto de España como del mundo. Las croquetas de Morella son especiales,tanto en formato como en sabor, y se diferencian a simple vista de su competencia, porque su forma es la de la medialuna,( la mayoría de las veces), pero también, las elaboran en formato triangular. Su relleno, incomparable y delicioso, deriva del buen aprovechamiento de la carne del cocido tradicional.
La elaboración de esta receta, que los chefs tratan como un tesoro inmaterial y procuran conservar sin modificar un ápice, consta de simples pasos que han sido enseñados en las cocinas de Morella de una generación a otra de forma ininterrumpida.“En principio se trata de una tapa, una favorita absoluta aquí , tanto para los turistas como para los locales. Es un manjar que nació aquí, en tiempos ancestrales y que las manos locales elaboran como nadie. Nos las han querido copiar, pero ni de lejos les queda con la sabrosura que le dan nuestros chefs. Un sabor único que este pueblo le ha regalado a España y al mundo” cuenta Raquel Adell, gerente de marketing de la firma gastronómica Croquellanas.
Origen de una croqueta con sello en origen
“Esta croqueta , con forma de medialuna, es el orgullo del pueblo y además, se puede degustar con un altísimo nivel en todos los restaurantes y pequeños locales gastronómicos de Morella. Dado que es un bocado que gusta mucho a nivel local, es también muy frecuente que se prepare en las cocinas del hogar para ocasiones especiales… y no tanto. En definitiva, nunca faltan estas croquetas crujientes en ningún hogar de Morella para el momento en el que se presente el antojo”, añade con un gesto como admitiendo lo inevitable. Y agrega que desde la firma Croquellanas, han buscado salir de la zona del confort del sabor típico de las croquellanas y han buscado sumar nuevos matices a la receta tradicional. Un atrevimiento que ya les ha acarreado críticas pero, dice Raquel , “lo importante es que le guste al cliente y que quiera volver para pedir el bocado”.
“La croqueta morellana,- cuenta Guillermo Garat, experto en gastronomía,- nace en realidad como una solución creativa para evitar el desperdicio de alimentos. Puntualmente, nace gracias a la existencia de otra delicia propia de este lugar : el potaje o sopa morellana. Para elaborar esta sopa o potaje, es necesario preparar un caldo bien fuerte . Realizado en base de diferentes tipos de carnes, una vez obtenido el caldo, las carnes no se desperdician: son utilizadas para elaborar la famosa croqueta de Morella. Como ocurre con la mayoría de las recetas más clásicas, la receta de estas deliciosas croquetas es una respuesta exitosa que le otorga una segunda vida a estas carnes de ternera, pavo y cerdo”.
Aunque a primera vista las croquellanas parezcan simples empanadas, para los lugareños, estas empanadas con forma de medialuna son algo especial “Están en el punto intermedio entre unas empanadillas y unas croquetas convencionales pero su sabor, es único. Definitivamente, están un paso más allá en la esfera del sabor” resalta Guillermo Garat.
Sin duda, para el experto en gastronomía, la mejor forma de degustarlas en todas su variedades es hacer una experiencia directa y de primera mano , e ir de ronda por los restaurantes y bares morellanos. En estos sitios, el paladar podrá apreciar como el sabor de una de las tradiciones gastronómicas españolas que data de siglos, se mantiene vigente. Todas las variantes de croquellanas en Morella, se presentan con orgullo -y como el mejor de los tesoros culinarios- a propios y a visitantes. Además de este bocado, que cautiva y enamora, tanto dentro como fuera del pueblo castellonés, la amplia cocina local tiene muchos otros manjares que ofrecer al visitante. En sus tradicionales tabernas, bares y restaurantes es imperdible cualquiera de las ofertas de embutidos como de sopas y potajes. A la hora del postre, el dulce estrella es nada más ni nada menos que el flaons, una delicia que sí o sí hay que pedir cerrar con el broche perfecto. Este dulce, que también es ancestral y tiene forma de medialuna o pequeña empanada, está relleno de requesón con almendras y la cubierta exterior baneada con una mezcla de azúcar y canela.