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06-03-2026 Vol 19

En Avellaneda, una parrilla  icónica guarda una historia  de balas y cañones.

Desde 2003 el lugar se luce  por sus inigualables  picadas de estilo gourmet. Una esquina que,  renovada, honra las huellas de la historia patria que se remonta hasta los tiempos de la gesta independentista. Con un menú a puro sabor, Guillermo Garat,experto en gastronomía, te invita a compartir su historia y a disfrutar su menú. 

El Viejo Cañón atesora fragmentos tangibles  de momentos clave de nuestra historia patria.  Una parrilla icónica  que se  enorgullece del paso del tiempo y muestra sus huellas. En este rincón de la provincia de Buenos Aires, en la ciudad de Avellaneda, una llamativa  esquina de barrio que funciona como parrilla, tiene pasado y del fuerte. Restos de bayonetas, cartuchos y balas de cañón se exhiben en un sector especial . Todos ellos,  fueron descubiertos durante una remodelación y el lugar se convirtió así,  casi de la noche a la mañana,en un suceso para la zona  y en un nuevo sitio histórico que visitar y donde comer rico y a buen precio. 

Así, este descubrimiento inaudito confirmó también lo que muchos entendidos en los vericuetos de la gesta histórica creían saber, que el lugar había sido  escenario de algunos de los capítulos más aguerridos e intensos de la historia nacional. Situado estratégicamente en un cruce de caminos con rumbo al sur, su fama indica que es   es el lugar al que hay que venir, indefectiblemente,  si se quiere saber lo que es bueno y sublime en materia de  picadas. Pero, en sus inicios, allá por los años 40,  la gastronomía debía  esperar, dado que el lugar , nacía como  un humilde almacén de ramos generales. Algo clave para un cruce de caminos, tanto para descansar unos momentos , tomar algo  y comprar provisiones para continuar el camino. 

Sus antiguos dueños, una pareja de hermanos, lo hicieron famoso a contramano de la ley.  Aquí,  dicen las buenas fuentes, servían una cerveza que estaba “prohibida”,  y en esta  gambeta a las autoridades provinciales de inspección, el lugar fue poco a poco ganándose un lugar y consolidándose en la zona. El tiempo hizo el resto y el antiguo almacén devino en parrilla. Y de las buenas.  Sin dejar atrás su impronta de pródiga, quien la visite  hoy, sabe que  encontrará   abundancia. Sus picadas son emblemáticas y llegan desde todos los rincones de la provincia a probarlas, exclusivamente. 

Un nuevo comienzo para otro capítulo de la historia del Viejo Cañón.

Por el Viejo Cañón pasaron diferentes personalidades del mundo del arte, del fútbol y la política. Y en el podio de la fama, el lugar tuvo su pico máximo en la década del 80. Sus mesas, a pesar de ser una parrilla de provincia, denotan clase y elegancia. Sus sillas de pana roja , el salón con arquitectura  de corte  señorial y sus distinguidos vitraux, guardan el estilo fidedigno  de los tiempos de su apertura.     

El chef  francés Jean-Paul Azema, se sumó al equipo luego de su reapertura en 2003, tras un cierre temporal. El plan de este experto, fue darle un toque de sofisticación y modernidad a una propuesta que debe anclarse en lo clásico. Un menú que ensalza los sabores de fuerte tradición criolla, tal como la buena picada, las carnes -de todo tipo- cocidas al calor de las brasas unida a la tradición argentina del compartir. 

Qué es lo que hay que pedir  en El Viejo Cañón

Además de las súper ponderadas picadas, la carta de esta parrilla destaca algunos imperdibles:  :

1)La Parrillada clásica del Viejo Cañón:  se incluye aquí un surtido variado de  riñones, mollejas, pollo, asado, chinchulines,  costillitas de cerdo, morcilla y chorizo. Llega a la mesa con un acompañamiento de morrón, cebolla y zucchini grillados y abundantes papas fritas. 

2)Grilla  o popurrí de pescados bien frescos:  está sería la variedad más light , pero vienen con ese idéntico  toque de cocción  parrillero que aquí le imprimen a las carnes.

3)Selección variedad de cortes de carne premium:  esta opción ofrece una amplia variedad de cortes de carne de pollo, ternera, cordero y  cerdo. Las guarniciones son deliciosas, abundantes y se destacan la de berenjenas en escabeche,   puré de calabaza, porotos a la provenzal, cebollas al malbec y ajo confitado.

4) Mix abundante de  achuras y carnes:  esta variedad trae porciones regadas por la abundancia de  colita de cuadril, bondiola, entraña. Una opción ideal si se desea  compartir entre 2 0 3 personas.

En el mismísimo  corazón de Avellaneda, Pcia de Buenos Aires, El Viejo Cañón, ubicado sobre la   Av. Hipólito Yrigoyen 996 regala una experiencia de alta calidad para el comensal.  Un enclave que es mucho más que una simple parrilla: es un sitio que guarda  historia viva, donde pasar un buen momento al calor del fuego es un plus a una experiencia que invita a volver. 

* Se recomienda hacer reserva previa por  Instagram @elviejocan

Guillermo Garat

<strong>Guillermo Garat</strong> es un destacado especialista y emprendedor en el sector gastronómico. Desde 2001, ha fundado varias empresas alimenticias, enfocándose en la calidad y la innovación. Su experiencia abarca la creación de consultoras y encuestadoras, siempre con un enfoque en la industria alimentaria. Estudió Economía en la Universidad Católica Argentina (UCA), lo que le ha permitido aplicar un enfoque analítico y estratégico a sus emprendimientos gastronómicos. Además, es un apasionado del arte latinoamericano.