Un lugar encantador y pacífico. Con sus espejos de agua y cerezos, el Jardín Japonés es ese lugar ideal para disfrutar de los sabores orientales en un entorno que regala paz y conexión con lo natural. Guillermo Garat, experto en gastronomía visita su restaurante y acerca la propuesta que ofrece este espacio tan especial de la ciudad, que seguro,no te querrás perder.
Palermo tiene un refugio de paz donde el tiempo parece detenerse. Y sin dudas, ese lugar es el Jardín Japonés. Un enclave que sorprende a quien lo visita no solo por la paz que se experimenta apenas se cruza el Gran Portal de Oriente, sino por el nivel de la gastronomía que se puede disfrutar en su restaurante.
Escondido entre los cerezos y los estanques donde abundan las carpas koi;detrás de los zigzagueantes senderos y más allá del Puente Rojo, espera al visitante para regalar su sabores, el restaurante del Jardín Japonés. Con un menú cuidado al máximo, en su esencia, propone platos cargados de tradición e ingredientes,que buscan despertar en los paladares notas auténticas. Esas, que logren acercar al comensal a una experiencia 100% nipona.
Como experiencia gastronómica, el restaurante regala la ambientación perfecta para una cita romántica, un almuerzo, un brunch o para una merienda diferente. Los chefs expertos, responsables de que la magia ocurra en el fuego de la cocina del Espacio de Arte Culinario Nippon Shoku Bunka, no han dejado ni un detalle al azar. Con platos de presentación minimalista, que conjugan sabores del Japón ancestral con un fuerte toque contemporáneo, aquí todo es calidez y afabilidad. Un ambiente perfecto para disfrutar de la amplia variedad de opciones que se abren ante el comensal como un colorido abanico del sabor y la tradición y convierten la ocasión en un momento especial
El calor y el sabor de una cocina omnipresente
Uno de los mayores atractivos del restaurante del Nippon Shoku Bunka es su cocina a la vista. Un espacio que regala aromas asombrosos junto a el crepitar del fuego y el murmullo del vapor que anticipan sabores deliciosos. Al ojo, funciona como un imán, y muchos de los que han venido a disfrutar de un almuerzo diferente, no pueden evitar acercarse a observar de cerca. Atraídos por la magia de los artilugios que los chefs despliegan momento a momento, el centro de las miradas son las piezas de sushi en proceso: aromas frescos , piezas bien grandes y una presentación excelente. Pero el menú que esconden aquí y no se puede ver ahora, regala mucha más abundancia: platos calientes con langostino o el curry de pollo, y para cerrar la experiencia, los inigualables tés especiados o el café, acompañados de la pastelería que propone para este momento, un cheesecake suave y bien liviano.
Por otro lado, el servicio ha sido calificado como excelente por el público visitante. Reconocido y valorado, especialmente, por su atención que resulta sumamente rápida y por demás amable. Otro detalle sorprendente y novedoso, es que la contemporeaneidad tecnológica japonesa no está ausente de esta experiencia: si el comensal lo desea, el plato o pedido, puede ser entregado en la mesa por un pequeño robot camarero. Algo que no hace falta decir, encanta a los más pequeños y hace sonreir a los adultos.
Más allá de la propuesta gastronómica , el restaurante del Nippon Shoku Bunka se destaca por la atmósfera que logra crear a partir de cada detalle. Con una decoración sobria y minimalista, luces tenues y música suave, el entorno del restaurante se conjuga con la vista natural del parque, que ciertamente, simula una postal donde el tiempo parece detenerse.
Además, si antes o después de pasar por el restaurante, se dispone de un tiempo extra para el disfrute del lugar, el Jardín Japonés despliega otras interesantes propuestas culturales. Hay una visita guiada por el predio donde se puede aprender acerca de la historia del parque, de cada uno de sus rincones: sus senderos de cerezos y la simbología que encierran el Puente de la Vida,las cascadas, la Campana de la Paz y los peces koi. Por ello, disfrutar de una comida en el restaurante es, de alguna manera, comenzar un delicioso y pacífico viaje de encuentro entre dos culturas en las andas del sabor, que sin dudas, puede continuar.
El Parque Japonés es un punto de atracción turística que se encuentra abierto todos los días de 10 a 18.30 horas. Para visitarlo, no es necesario realizar una reserva previa. Lo que es muy conveniente, es disponer al momento de realizar la visita, del tiempo necesario para poder recorrerlo y disfurtarlo con tranquilidad. En especial, si la visita se realiza durante el fin de semana, momento en el que el predio suele tener más visitas y más movimiento en cada una de sus atracciones. El restaurante está ubicado en el interior del Parque y el ingreso se debe realizar por Av. Casares y Av. Figueroa Alcorta (esquina Av. Berro).