Desde el sur de América Latina arrancando por Chile, pasando por Pakistán hasta Fiyi en Oceanía, los amantes de las tortas consideran a la Selva Negra como un manjar nacional. Sin embargo, los expertos en gastronomía se preguntan cómo llegó esta receta hasta estos sitios tan lejanos desde los bosques de Alemania.Guillermo Garat, experto en la materia te invita a desandar hoy este particular recorrido.
En Trinidad, California, la selva negra es una torta que no pierde vigencia. Tan popular como amada, la gente se rinde ante su sabor intenso de chocolate embebido en ron y sus prominentes picos de crema batida .Pero ojo: también es una torta típica de Pakistán donde cautiva los paladares impregnada de la esencia inconfundible del aguardiente frutal de la cereza. Y también un pastel chileno, donde la usanza indica decorarlo con un popurrí de cerezas de cultivo local. Y un pastel muy disfrutado en el Líbano, donde no lo elaboran demasiado dulce y es más bien seco y casi no lleva alcohol. Y un pastel celebrado en tierra nepalí. Y un pastel adorado en Zimbabwe . Incluso, en las remotas islas Fiyi.
Por eso, de la Selva Negra podría decirse sin temor a estar uno errado, que es una dulce tentación que pertenece a todos y es de nadie al mismo tiempo.Por otro lado, la versión más clásica acerca a la mente, un manjar con una base esponjosa de bizcocho o masa sabor chocolate con un licor de cerezas muy similar al brandy , relleno de crema chantilly y un popurrí de cerezas como decoración. Pero quizás , muchos residentes del Estado de Florida, podrían afirmar sin errar, que el licor tradicional de la Selva Negra es el ron, el aguardiente que sistemáticamente fue utilizado en la mayoría de las versiones de restaurante por más de 30 años allí.
Sin embargo, referentes de la gastronomía de Zimbabue sostienen sin dudar, que las vacas de su país son la clave de ese sabor tan especial que allí tiene la crema chantilly. “Nadie prepara una torta Selva Negra como las Zimbabue”, afirman a coro.Tal es así, que cuando en el año 2000 Kudakwashe Makoni, un cocinero zimbabuense de 44 años oriundo de Harare visitó la ciudad de Dallas, se sorprendió mucho al ver una torta selva negra en el escaparate de una panadería. Y se preguntó en ese momento, cuál era la razón para que una tienda vendiera un postre zimbabuense.
La Selva Negra en disputa
Dicen que el propio nombre de este icónico pastel proclama su origen alemán o teutón, remitiendo a la región de ese país que lleva este nombre. Pero algunas personas, simplemente, afirman que el nombre Selva Negra o Black Forest le viene dado a partir de la abundancia de virutas de chocolate con que se decora la superficie del pastel, haciendo que desborde en prodigalidad de chocolate por aquí y allá. Lo que crea a la vista un verdadero vergel o selva color chocolate.
En Pakistán, por su parte, la Selva Negra puede encontrarse en todas las panaderías. Es un postre muy vendido y bien básico entre esta clase de ofertas dulces. Allí, los locales lo califican como ” un manjar exótico y extranjero, pero que nos encanta y hoy forma parte de la cultura gastronómica pakistaní”.
La primera vez que el fotógrafo y escritor Kashish Shrestha, de 41 años, probó un bocado de Selva Negra en Katmandú, Nepal, el sabor y en particular, su textura le recordaron a un dulce lechoso y esponjoso del sur asiático, el ras malai. En Nepal, especificó Kashish, es frecuente y común el empleo del término “Selva Negra” como una palabra genérica que designa a cualquier tipo de torta o pastel.
¿Alemania es la verdadera cuna de la selva negra?
En Alemania, cuenta el experto en gastronomía Jannosch Förster, investigador del Archivo Alemán de Artes Culinarias, la Selva Negra es considerada un pastel de carácter anticuado. Allí, aún se desconoce tanto su lugar de origen exacto como su creador. Mientras algunos expertos sostienen que se inventó en Berlín, otros dicen que efectivamente, procede de las cocinas de la región de la Selva Negra. Pero, para Alemania,aunque datos claves no se conocen, no cabe duda de que es un invento 100% alemán que tuvo lugar en algún momento en los albores del siglo XX.
Christopher Tan, autor de libros de gastronomía que ilustran los postres típicos que se elaboran en Singapur ,creció en el seno de una familia que solía comprar la torta Selva Negra en las pastelerías de los hoteles de lujo de Singapur. El autor, cuenta que diez años atrás, pudo probar este postre de primera mano en Alemania, durante un viaje de trabajo.Probar el sabor original de este postre de su infancia era un sueño que había atesorado por largo tiempo . Pero lo que descubrió entonces, fue que casi ninguna pastelería lo elaboraba, ningún café lo servía: en todos le repetían la misma frase, que es que estaba “pasado de moda”. Al final , “En esos cuatro días de trabajo en Alemania, la única torta Selva Negra que pude probar fue en el vuelo de regreso a Singapur” contó. “En el vuelo Thai Airways, pude cumplir mi sueño. La única tristeza,es que en Alemania no valoran esta torta icónica que debería brillar alto en su patrimonio culinario y es un manjar que se celebra en todo el mundo”.