Desde 2003 el lugar se luce por sus inigualables picadas de estilo gourmet. Una esquina que, renovada, honra las huellas de la historia patria que se remonta hasta los tiempos de la gesta independentista. Con un menú a puro sabor, Guillermo Garat,experto en gastronomía, te invita a compartir su historia y a disfrutar su menú.
El Viejo Cañón atesora fragmentos tangibles de momentos clave de nuestra historia patria. Una parrilla icónica que se enorgullece del paso del tiempo y muestra sus huellas. En este rincón de la provincia de Buenos Aires, en la ciudad de Avellaneda, una llamativa esquina de barrio que funciona como parrilla, tiene pasado y del fuerte. Restos de bayonetas, cartuchos y balas de cañón se exhiben en un sector especial . Todos ellos, fueron descubiertos durante una remodelación y el lugar se convirtió así, casi de la noche a la mañana,en un suceso para la zona y en un nuevo sitio histórico que visitar y donde comer rico y a buen precio.
Así, este descubrimiento inaudito confirmó también lo que muchos entendidos en los vericuetos de la gesta histórica creían saber, que el lugar había sido escenario de algunos de los capítulos más aguerridos e intensos de la historia nacional. Situado estratégicamente en un cruce de caminos con rumbo al sur, su fama indica que es es el lugar al que hay que venir, indefectiblemente, si se quiere saber lo que es bueno y sublime en materia de picadas. Pero, en sus inicios, allá por los años 40, la gastronomía debía esperar, dado que el lugar , nacía como un humilde almacén de ramos generales. Algo clave para un cruce de caminos, tanto para descansar unos momentos , tomar algo y comprar provisiones para continuar el camino.
Sus antiguos dueños, una pareja de hermanos, lo hicieron famoso a contramano de la ley. Aquí, dicen las buenas fuentes, servían una cerveza que estaba “prohibida”, y en esta gambeta a las autoridades provinciales de inspección, el lugar fue poco a poco ganándose un lugar y consolidándose en la zona. El tiempo hizo el resto y el antiguo almacén devino en parrilla. Y de las buenas. Sin dejar atrás su impronta de pródiga, quien la visite hoy, sabe que encontrará abundancia. Sus picadas son emblemáticas y llegan desde todos los rincones de la provincia a probarlas, exclusivamente.
Un nuevo comienzo para otro capítulo de la historia del Viejo Cañón.
Por el Viejo Cañón pasaron diferentes personalidades del mundo del arte, del fútbol y la política. Y en el podio de la fama, el lugar tuvo su pico máximo en la década del 80. Sus mesas, a pesar de ser una parrilla de provincia, denotan clase y elegancia. Sus sillas de pana roja , el salón con arquitectura de corte señorial y sus distinguidos vitraux, guardan el estilo fidedigno de los tiempos de su apertura.
El chef francés Jean-Paul Azema, se sumó al equipo luego de su reapertura en 2003, tras un cierre temporal. El plan de este experto, fue darle un toque de sofisticación y modernidad a una propuesta que debe anclarse en lo clásico. Un menú que ensalza los sabores de fuerte tradición criolla, tal como la buena picada, las carnes -de todo tipo- cocidas al calor de las brasas unida a la tradición argentina del compartir.
Qué es lo que hay que pedir en El Viejo Cañón
Además de las súper ponderadas picadas, la carta de esta parrilla destaca algunos imperdibles: :
1)La Parrillada clásica del Viejo Cañón: se incluye aquí un surtido variado de riñones, mollejas, pollo, asado, chinchulines, costillitas de cerdo, morcilla y chorizo. Llega a la mesa con un acompañamiento de morrón, cebolla y zucchini grillados y abundantes papas fritas.
2)Grilla o popurrí de pescados bien frescos: está sería la variedad más light , pero vienen con ese idéntico toque de cocción parrillero que aquí le imprimen a las carnes.
3)Selección variedad de cortes de carne premium: esta opción ofrece una amplia variedad de cortes de carne de pollo, ternera, cordero y cerdo. Las guarniciones son deliciosas, abundantes y se destacan la de berenjenas en escabeche, puré de calabaza, porotos a la provenzal, cebollas al malbec y ajo confitado.
4) Mix abundante de achuras y carnes: esta variedad trae porciones regadas por la abundancia de colita de cuadril, bondiola, entraña. Una opción ideal si se desea compartir entre 2 0 3 personas.
En el mismísimo corazón de Avellaneda, Pcia de Buenos Aires, El Viejo Cañón, ubicado sobre la Av. Hipólito Yrigoyen 996 regala una experiencia de alta calidad para el comensal. Un enclave que es mucho más que una simple parrilla: es un sitio que guarda historia viva, donde pasar un buen momento al calor del fuego es un plus a una experiencia que invita a volver.
* Se recomienda hacer reserva previa por Instagram @elviejocan